Desde Barcelona, Pablo Viguera y Oriol Tintoré conectan bancos, fintechs y datos fiscales en México, Brasil y Colombia con APIs de open finance
Imagina que eres una fintech en México y quieres ofrecer créditos personales. Necesitas saber si tu cliente puede pagar, pero acceder a su historial bancario es como intentar abrir una caja fuerte sin la combinación. Los bancos no hablan entre sí, las APIs no existen o están rotas, y cada integración te lleva meses de desarrollo. Bienvenido al caos de la infraestructura financiera latinoamericana. Ahí es donde entra Belvo, la startup española que decidió construir el puente que nadie más se atrevía a levantar.
La Gran Idea: Abrir las Puertas de la Banca Latinoamericana
Lo que me fascina de Belvo es que nació de una observación brutalmente simple: en Latinoamérica había cientos de fintechs intentando innovar, pero prácticamente no existían datos financieros accesibles ni infraestructura para obtenerlos. Era como querer construir rascacielos sin cemento.
La solución que diseñaron es elegante en su concepto: una plataforma de APIs de open finance que conecta empresas, plataformas digitales y entidades financieras con los datos bancarios de sus usuarios. Pero no se quedaron ahí. También integraron información fiscal y laboral, creando un ecosistema completo para casos de uso como análisis crediticio, agregación financiera y procesamiento de pagos.
Lo ingenioso es que Belvo no se limita a conectar bancos tradicionales. Su plataforma también integra datos de fintechs, plataformas de empleo y sistemas tributarios como la Seguridad Social Mexicana. Es como si hubieran construido un traductor universal para el lenguaje financiero de toda una región.
El Problema Real: Cuando la Infraestructura No Existe
Hablemos claro: el open banking en Europa y Estados Unidos es complicado, pero al menos existe un marco regulatorio. En Latinoamérica, los fundadores de Belvo se encontraron con un panorama radicalmente diferente. Las instituciones financieras operaban en silos, las regulaciones eran heterogéneas entre países, y las empresas que querían innovar tenían que negociar integraciones una por una, banco por banco, país por país.
El resultado era predecible: lanzar un producto financiero podía llevar meses o incluso años. Las fintechs de crédito, BNPL (compra ahora, paga después) y banca digital se encontraban atrapadas en un cuello de botella tecnológico que frenaba toda innovación.
Belvo transformó ese proceso de meses en semanas. Su propuesta de valor es directa: «No prestamos servicios financieros directamente; ayudamos a las empresas a prestarlos». Y lo hacen proporcionando la infraestructura que debería haber existido desde hace una década.
Detrás de la Innovación: De Verse a Conquistar Latinoamérica
Pablo Viguera y Oriol Tintoré no son novatos en el mundo fintech. Ambos venían de Verse, una plataforma de pagos fundada en Barcelona en 2015. Trabajaron juntos allí hasta marzo de 2019, cuando, tras la última ronda de inversión en Verse, decidieron dar el salto y fundar Belvo.
Lo que me llama la atención de su trayectoria es que no se quedaron en la zona de confort europea. Vieron una oportunidad en Latinoamérica que otros pasaban por alto: un mercado enorme, fragmentado y hambriento de infraestructura financiera moderna. Y decidieron construirla ellos mismos.
Fundaron Belvo en mayo de 2019 y apenas meses después fueron aceptados en Y Combinator, la aceleradora más prestigiosa del mundo. Eso dice mucho sobre la solidez de su propuesta y su capacidad de ejecución.
Modelo de Negocio: B2B SaaS con Impacto Regional
Belvo opera bajo un modelo B2B SaaS/API que monetiza tres líneas principales:
Acceso a APIs de datos financieros: Las empresas pagan por conectarse con información bancaria, fiscal y laboral de usuarios finales. Es el núcleo del negocio y lo que permite a otras fintechs construir productos sin tener que negociar con cada banco individualmente.
Procesamiento de pagos: Facilitan transacciones de cuenta a cuenta entre instituciones financieras. Con el tiempo han escalado significativamente el volumen de transacciones procesadas.
Enriquecimiento de datos: Ofrecen información analítica para evaluación de riesgo crediticio y viabilidad financiera. Esto es especialmente valioso en mercados donde el historial crediticio tradicional es limitado o inexistente.
Lo que encuentro ingenioso es que Belvo se posiciona como infraestructura crítica. No compiten con sus clientes; los habilitan. Es el modelo de negocio perfecto para escalar en un mercado fragmentado: construyes una vez, vendes muchas veces.
Ventaja Competitiva: El Foco Latinoamericano
Desde mi perspectiva, la gran ventaja de Belvo es su especialización geográfica. Mientras gigantes globales como Plaid dominan Estados Unidos y Tink se consolida en Europa, Belvo se ha convertido en el conector de referencia en Latinoamérica.
¿Por qué importa esto? Porque operar en LATAM requiere un conocimiento profundo de regulaciones heterogéneas, sistemas bancarios diversos y realidades económicas complejas. No es simplemente replicar un modelo europeo; es adaptarse a mercados donde las reglas del juego son completamente diferentes.
Los fundadores describen su modelo como «una suerte de Fintonic, pero para empresas», lo cual captura bien la esencia: agregación financiera con un enfoque B2B. Pero su verdadera diferenciación está en la capacidad de integrar fuentes de datos no bancarias, algo crítico en regiones donde la bancarización es limitada.
Crecimiento e Impacto: De Barcelona a Tres Países
Los números de Belvo cuentan una historia de crecimiento acelerado. Desde su fundación en 2019, han levantado $53 millones en inversión acumulada, respaldados por inversores de renombre como Founders Fund, Kaszek Ventures y Y Combinator.
Operan con una estructura distribuida estratégicamente: la sede de desarrollo y producto está en Barcelona, mientras que la oficina de negocio y operaciones se encuentra en México. Actualmente tienen presencia en México, Colombia y Brasil, con un enfoque estratégico particular en México y Brasil, los dos mercados más grandes de la región.
Su crecimiento ha sido significativo, con miles de transacciones procesadas a través de su plataforma, demostrando que su infraestructura no solo funciona, sino que escala.
Reflexiones Finales: Construyendo el Futuro Financiero de LATAM
Lo que Belvo está haciendo va más allá de construir una empresa exitosa. Están creando la infraestructura que permitirá a toda una generación de fintechs latinoamericanas innovar sin tener que reinventar la rueda cada vez.
Mi análisis sugiere que estamos ante una de esas empresas que, sin hacer mucho ruido mediático, se convierten en piezas fundamentales del ecosistema. No son la fintech que aparece en portadas ofreciendo tarjetas de colores; son el motor invisible que hace posible que esas fintechs existan.
El verdadero test llegará en los próximos años, cuando veamos si logran mantener su liderazgo regional frente a competidores globales que inevitablemente mirarán hacia Latinoamérica. Pero con decenas de millones de euros en financiamiento, un equipo que conoce el mercado y una infraestructura que ya escala en toda la región, Belvo tiene todas las cartas para seguir siendo el puente que conecta el futuro financiero de la región.