La startup madrileña que convenció a la Fuerza Aérea de EE.UU. y alcanzó los 1.300 millones de valoración
En el olimpo de las startups tecnológicas españolas, hay nombres que suenan familiar y otros que, por alguna razón, no han logrado el mismo eco mediático pese a sus logros descomunales. Devo pertenece claramente al segundo grupo, y eso me resulta fascinante porque estamos hablando del primer unicornio español de ciberseguridad, una empresa que ha conseguido que la Fuerza Aérea estadounidense confíe en su tecnología para proteger sus datos más sensibles.
Lo que me llama especialmente la atención de esta historia es cómo una startup nacida en Madrid en 2011 ha logrado plantar cara directa a gigantes como Splunk y Elastic en su propio terreno, el mercado estadounidense, y no solo sobrevivir sino prosperar hasta alcanzar una valoración de 1.300 millones de euros.
El problema que nadie más supo resolver bien
Pedro Castillo, fundador de Devo, identificó algo que hoy parece obvio pero que en 2011 era revolucionario: las empresas se estaban ahogando en sus propios datos. No era solo una cuestión de volumen —que también— sino de velocidad. Los sistemas tradicionales de análisis de datos funcionaban como coches de los años 80 intentando competir en una Fórmula 1 moderna.
El reto específico era brutal: ¿cómo analizar terabytes de información en tiempo real para detectar amenazas de seguridad sin que el sistema colapse? ¿Cómo procesar logs de millones de transacciones por segundo para identificar patrones sospechosos antes de que sea demasiado tarde?
Lo ingenioso del enfoque de Devo fue apostar por una arquitectura cloud-native desde el primer día. Mientras sus competidores intentaban adaptar sistemas legacy a la nube —como meter un motor de gasolina en un coche eléctrico—, Devo construyó su plataforma pensando exclusivamente en el cloud. El resultado: velocidades de ingesta y consulta de datos que dejaban a la competencia en ridículo.
El cerebro detrás de la revolución
Pedro Castillo no es el típico fundador de startup tecnológica que abandona la universidad para crear la próxima gran cosa. Su perfil combina visión tecnológica con experiencia empresarial, algo que se nota en la solidez de la estrategia de Devo desde sus inicios.
Lo que me parece particularmente inteligente es cómo ha sabido rodearse del talento adecuado en cada fase de crecimiento. La incorporación de Marc van Zadelhoff como CEO marca un punto de inflexión crucial: van Zadelhoff aporta credibilidad internacional en ciberseguridad y experiencia en mercados globales, elementos clave para competir en las grandes ligas.
El equipo ha crecido hasta casi 500 empleados, manteniendo el núcleo de ingeniería en Madrid —algo que habla bien de la apuesta por el talento local— mientras distribuye la dirección ejecutiva entre España, Reino Unido y Estados Unidos. Esta estructura híbrida refleja una mentalidad global sin perder las raíces españolas.
Un modelo de negocio que escala como la pólvora
El modelo SaaS de Devo es aparentemente simple pero brillantemente ejecutado. La clave está en una estrategia de monetización que se ajusta al volumen de datos gestionados, lo que significa que cuando sus clientes crecen, Devo crece con ellos automáticamente.
Lo que encuentro particularmente ingenioso es cómo han complementado los ingresos recurrentes base con servicios de valor añadido: funcionalidades avanzadas de IA, soporte premium y módulos especializados para cumplimiento normativo. Es decir, no solo ofrecen la plataforma, sino que crean ecosistemas de soluciones que aumentan la dependencia del cliente y, por tanto, los ingresos por cuenta.
Además, Devo ha demostrado una mentalidad muy americana en su estrategia de crecimiento: adquisiciones selectivas de empresas más pequeñas para ampliar capacidades. Esto no solo acelera el desarrollo de nuevas funcionalidades, sino que también elimina competidores potenciales del tablero.
David contra Goliat (y ganando)
La batalla competitiva de Devo es fascinante porque estamos hablando de una startup española enfrentándose a dos gigantes consolidados con décadas de ventaja. Splunk, valorado en miles de millones de dólares, y Elastic, con una base de usuarios masiva, podrían haber aplastado a cualquier competidor nuevo.
Sin embargo, Devo ha encontrado su ventaja competitiva en tres frentes clave. Primero, su arquitectura cloud-native les permite ofrecer velocidades que los sistemas legacy de la competencia simplemente no pueden igualar. Segundo, han priorizado la experiencia de usuario de una forma que me recuerda a lo que hizo Slack frente a Microsoft —hacer que algo complejo se sienta intuitivo.
Tercero, y esto me parece lo más inteligente, han apostado fuerte por la inteligencia artificial integrada. No es IA como marketing, sino IA como herramienta fundamental para automatizar la detección de amenazas y reducir el ruido en los análisis de seguridad.
Números que impresionan (y cómo los consiguieron)
Los datos de crecimiento de Devo son de esos que hacen que te restriègues los ojos dos veces. Duplicar ingresos durante 2020 y 2021 no es casualidad —es ejecución pura en el momento perfecto. La pandemia aceleró la adopción del cloud y disparó las preocupaciones sobre ciberseguridad, convirtiendo a Devo en la solución ideal en el momento ideal.
Pero el hito realmente impresionante llegó en octubre de 2022: una ronda de financiación de 215 millones de euros liderada por TCV, con participación de General Atlantic y Eurazeo. No son fondos cualquiera —estamos hablando de inversores que han apostado por algunas de las empresas tecnológicas más exitosas del planeta.
Esta ronda no solo convirtió a Devo en unicornio, sino que validó su modelo de negocio a escala global. La valoración de 1.300 millones de euros sitúa a la empresa en una posición privilegiada para una eventual salida a bolsa, algo que podría redefinir la percepción internacional sobre el ecosistema tecnológico español.
Clientes que hablan por sí solos
La lista de clientes de Devo lee como un who’s who de organizaciones que no pueden permitirse errores de seguridad: la Fuerza Aérea de Estados Unidos, AT&T, Unisys. Cuando instituciones con estos niveles de exigencia confían sus datos más sensibles a una startup española, algo están haciendo extraordinariamente bien.
El futuro se ve prometedor (y complejo)
Desde mi perspectiva, Devo se encuentra en un momento crucial. Han demostrado que pueden competir globalmente, tienen la financiación necesaria para acelerar y cuentan con una tecnología genuinamente diferenciada. Sin embargo, el siguiente paso —mantener el crecimiento mientras se preparan para una eventual salida pública— será su verdadero examen de fuego.
Lo que me parece más interesante es cómo están expandiendo su presencia en Norteamérica y Asia-Pacífico sin perder la esencia que los ha traído hasta aquí. La ciberseguridad es un mercado que no perdona errores, pero también es uno de los pocos donde la innovación genuina puede crear ventajas competitivas duraderas.
Si Devo consigue ejecutar su hoja de ruta tal como la han planteado, podríamos estar ante el nacimiento de la primera gran empresa tecnológica española con relevancia global genuina. Y eso, francamente, sería una victoria no solo para sus accionistas, sino para todo el ecosistema emprendedor español.