La startup californiana que pasó de 2.600 a 39.500 millones de dólares en un año desarrollando robots con inteligencia artificial para la industria
En febrero de 2024, una startup californiana de apenas dos años de vida cerró una ronda de financiación de 675 millones de dólares. Entre sus inversores: Microsoft, NVIDIA, Jeff Bezos y OpenAI. La valoración alcanzada fue de 2.600 millones de dólares. Un año después, en febrero de 2025, esa misma empresa negocia una nueva ronda que podría situarla en 39.500 millones de dólares. Estamos hablando de Figure AI, la compañía que está construyendo robots humanoides para transformar la industria manufacturera y logística.
Lo que hace especial a Figure AI no es solo la ambición de crear robots con forma humana —algo que Boston Dynamics lleva años perfeccionando— sino su enfoque en aplicaciones comerciales inmediatas. Mientras otros desarrollan prototipos impresionantes para laboratorios, Figure AI ya tiene acuerdos con BMW para desplegar sus robots en fábricas reales.
Robots que piensan como humanos
El producto estrella de Figure AI es Helix, un sistema robótico que replica la arquitectura cognitiva humana mediante dos niveles de procesamiento. El concepto se inspira en la teoría de Daniel Kahneman sobre pensamiento rápido y lento, aplicada a la robótica industrial.
El «sistema 2» de Helix funciona como el razonamiento consciente humano: un Modelo de Visión-Lenguaje (VLM, por sus siglas en inglés) de 7.000 millones de parámetros que procesa información a 7-9 hercios. Este sistema analiza el entorno, interpreta instrucciones verbales y planifica acciones complejas. Es el cerebro estratégico del robot.
El «sistema 1» actúa como los reflejos automáticos: un modelo visuomotor de 80 millones de parámetros que opera a 200 hercios. Esta velocidad de procesamiento —más de 20 veces superior al sistema de razonamiento— permite movimientos precisos y reacciones instantáneas. Es lo que permite al robot ajustar el agarre de una caja en milisegundos o corregir su equilibrio al detectar una superficie irregular.
La innovación técnica reside en cómo ambos sistemas se comunican. Figure AI desarrolló un Modelo de Visión-Lenguaje-Acción (VLA) que unifica percepción visual, comprensión del lenguaje natural y control motor en una sola arquitectura. Esto significa que el robot puede recibir una instrucción verbal como «coloca las cajas azules en la cinta transportadora», identificar visualmente esas cajas, planificar la ruta óptima y ejecutar los movimientos necesarios sin intervención humana adicional.
De la aviación eléctrica a los humanoides
Brett Adcock fundó Figure AI en 2022, pero su trayectoria empresarial comenzó años antes en sectores aparentemente distantes. Antes de adentrarse en la robótica, Adcock había cofundado Vettery, una plataforma de contratación tecnológica que vendió a Adecco, y posteriormente Archer Aviation, una empresa de movilidad aérea eléctrica.
La transición hacia los robots humanoides no fue casual. Adcock identificó un problema estructural en la industria manufacturera estadounidense: la escasez crónica de mano de obra para tareas repetitivas en entornos industriales. Según datos del sector logístico, las empresas de almacenamiento y distribución enfrentan tasas de rotación superiores al 40% anual, con dificultades crecientes para cubrir puestos que requieren trabajo físico intenso.
La visión de Adcock era clara: crear robots que pudieran integrarse en infraestructuras existentes sin requerir modificaciones costosas. De ahí la forma humanoide. Un robot con brazos, piernas y altura similar a una persona puede utilizar las mismas herramientas, escaleras y espacios de trabajo diseñados para humanos. No hace falta rediseñar la fábrica; el robot se adapta a ella.
El respaldo de gigantes tecnológicos
La ronda Serie B de febrero de 2024 reunió a un grupo inusual de inversores. Microsoft aportó 95 millones de dólares, NVIDIA 50 millones, Jeff Bezos 100 millones a través de Explore Investments, Amazon 50 millones y OpenAI 5 millones. También participaron Intel Capital, Parkway Venture Capital, Align Ventures y Ark Invest.
Cada inversor aporta más que capital. Microsoft proporciona acceso a su infraestructura Azure, fundamental para entrenar los modelos de inteligencia artificial que controlan a Helix. NVIDIA, líder en procesadores para IA, ofrece hardware especializado y conocimiento técnico en aceleración de cómputo. Amazon, con su vasta red logística, representa un cliente potencial de escala masiva.
La participación de OpenAI resultó especialmente relevante en 2024, cuando Figure AI utilizó tecnología de la creadora de ChatGPT para mejorar las capacidades de lenguaje natural de sus robots. Sin embargo, en 2025, Figure AI anunció la ruptura total de esta colaboración. El desarrollo de Helix había eliminado la dependencia tecnológica de OpenAI, permitiendo a la startup controlar completamente su stack tecnológico.
Esta independencia tecnológica coincide con la búsqueda de nueva financiación. En febrero de 2025, Bloomberg reportó que Figure AI negocia una ronda de 1.500 millones de dólares liderada por Align Ventures y Parkway Venture Capital. De concretarse, la valoración alcanzaría los 39.500 millones de dólares —aunque algunas fuentes sitúan la cifra en 37.000 millones—, multiplicando por 15 la valoración de apenas un año antes.
De la teoría a la fábrica de BMW
En enero de 2024, Figure AI firmó un acuerdo con BMW para desplegar robots humanoides en las instalaciones del fabricante alemán en Carolina del Sur, Estados Unidos. El inicio del despliegue estaba previsto para ese mismo año, marcando la transición de Figure AI de startup tecnológica a proveedor industrial.
Las tareas asignadas a los robots de Figure AI en BMW incluyen manipulación de componentes, movimiento de materiales entre estaciones de trabajo y operaciones de carga y descarga en cintas transportadoras. Son trabajos que requieren destreza manual, coordinación visual y capacidad de adaptación a variaciones en el entorno —exactamente las capacidades que Helix está diseñado para ofrecer.
La elección de BMW como primer cliente industrial no es arbitraria. La industria automotriz combina producción en masa con necesidad de precisión, un entorno ideal para validar la tecnología robótica. Además, las fábricas de automóviles ya utilizan robots industriales tradicionales, lo que facilita la integración de humanoides en flujos de trabajo existentes.
El campo de batalla de los humanoides
Figure AI compite en un mercado donde convergen gigantes tecnológicos y startups especializadas. Boston Dynamics, propiedad de Hyundai, lleva décadas desarrollando robots como Atlas, capaz de realizar parkour y manipular objetos con agilidad sorprendente. Su experiencia en locomoción bípeda y control dinámico es referencia mundial.
Tesla, bajo la dirección de Elon Musk, desarrolla Optimus, un robot humanoide que la compañía presenta como el futuro de la automatización industrial. Tesla tiene ventajas significativas: capacidad de manufactura a escala, experiencia en IA para vehículos autónomos y recursos financieros prácticamente ilimitados. Musk ha declarado que Optimus podría convertirse en el producto más valioso de Tesla, superando incluso a sus automóviles eléctricos.
La diferencia de Figure AI radica en su especialización. Mientras Boston Dynamics explora aplicaciones diversas y Tesla integra robótica en su ecosistema automotriz, Figure AI se concentra exclusivamente en casos de uso industrial con retorno de inversión medible. No buscan crear el robot más ágil o versátil, sino el más útil para resolver problemas específicos de manufactura y logística.
Desafíos técnicos y comerciales
A pesar del respaldo financiero y los avances tecnológicos, Figure AI enfrenta obstáculos significativos. El primero es técnico: lograr que robots humanoides operen de forma fiable en entornos industriales reales, con variabilidad de condiciones, objetos y situaciones imprevistas. Los vídeos de demostración muestran capacidades impresionantes, pero la consistencia operativa 24/7 es otra historia.
El segundo desafío es económico. Aunque no hay información pública sobre el precio de los robots de Figure AI, la inversión inicial para una empresa manufacturera será considerable. El modelo de negocio —si se basa en venta directa, leasing o pago por uso— determinará la velocidad de adopción. Las empresas necesitan ver retorno de inversión claro, típicamente en plazos de 2-3 años.
El tercer obstáculo es cultural y laboral. La introducción de robots humanoides en fábricas genera resistencia comprensible entre trabajadores que temen por sus empleos. Figure AI argumenta que sus robots cubren vacantes difíciles de llenar, no reemplazan trabajadores existentes, pero la percepción pública de la automatización sigue siendo compleja.
Finalmente, está el desafío de escala. Pasar de prototipos y pilotos a producción en masa de robots requiere capacidades de manufactura, cadenas de suministro robustas y control de calidad riguroso. Es la diferencia entre una startup tecnológica y una empresa de hardware industrial.
El horizonte de la robótica humanoide
La trayectoria de Figure AI en sus primeros años sugiere ambición y ejecución acelerada. De fundación en 2022 a valoración de miles de millones en 2024, con acuerdos comerciales con BMW y desarrollo tecnológico propio que elimina dependencias externas. La búsqueda de financiación adicional en 2025 indica planes de expansión agresiva.
El mercado de robótica industrial está en transformación. Los robots tradicionales —brazos fijos programados para tareas específicas— dominan las fábricas desde hace décadas. Los humanoides representan la siguiente generación: máquinas adaptables, capaces de aprender nuevas tareas y trabajar en entornos diseñados para humanos sin requerir infraestructura especializada.
Si Figure AI logra demostrar viabilidad comercial en BMW y otros clientes industriales, podría establecer el estándar para robótica humanoide en manufactura. Si no, se unirá a la larga lista de startups robóticas con tecnología impresionante pero sin modelo de negocio sostenible.
Lo que está claro es que la carrera por los robots humanoides apenas comienza. Con inversores como Microsoft, NVIDIA y Bezos respaldando a Figure AI, y competidores como Tesla y Boston Dynamics avanzando en paralelo, los próximos años determinarán si los humanoides pasan de laboratorios y vídeos virales a convertirse en presencia habitual en fábricas y almacenes. La apuesta de Figure AI es que ese futuro está más cerca de lo que imaginamos.