La spin-off de la UPF desarrolla un test sanguíneo que identifica cinco tipos de cáncer en estadios iniciales con un 80% de sensibilidad y 92% de precisión diagnóstica
Cada año se diagnostican en España más de 280.000 nuevos casos de cáncer. La mayoría se detectan en fases avanzadas, cuando las opciones de tratamiento son limitadas y las tasas de supervivencia caen drásticamente. Flomics Biotech, una spin-off de la Universitat Pompeu Fabra con sede en Barcelona, trabaja en una tecnología que podría cambiar esta ecuación: un test sanguíneo capaz de detectar cinco tipos de cáncer en estadios iniciales mediante biopsia líquida.
Fundada en octubre de 2018 por antiguos investigadores de la UPF, la empresa ha desarrollado Sentinel™, un test que analiza ARN libre de células (cf-RNA, por sus siglas en inglés) en sangre para identificar cáncer de pulmón, próstata, páncreas, mama y colorrectal. Según estudios realizados con más de 1.000 muestras, el test alcanza una sensibilidad del 80% en etapa I —cuando el tumor está localizado y es más tratable— y un área bajo la curva (AUC, métrica que mide la precisión diagnóstica) del 92%.
La apuesta por el ARN frente al ADN
La biopsia líquida no es nueva. Empresas como Guardant Health o Freenome llevan años desarrollando tests basados en ADN tumoral circulante (ctDNA) para detectar cáncer a través de la sangre. Pero Flomics Biotech ha tomado un camino diferente: analizar ARN libre de células en lugar de ADN.
El ARN es una molécula más inestable que el ADN, pero también más informativa en ciertos contextos. Mientras el ADN muestra mutaciones genéticas, el ARN refleja qué genes están activos en un momento dado, lo que puede revelar procesos biológicos en tiempo real. Esta diferencia es clave para detectar tumores en fases tempranas, cuando las mutaciones genéticas aún son escasas pero la actividad celular anómala ya es detectable.
La tecnología de Flomics se basa en años de investigación académica en la UPF. Los fundadores, un equipo de científicos especializados en biología molecular y bioinformática, identificaron patrones de expresión génica en ARN circulante que permiten distinguir entre personas sanas y pacientes con cáncer. El salto de la investigación básica al producto comercial se produjo tras validaciones iniciales que demostraron la viabilidad técnica del enfoque.
Sentinel™: un test para cinco cánceres
El producto estrella de Flomics es Sentinel™, un test sanguíneo diseñado para uso clínico en hospitales y laboratorios. A diferencia de las biopsias tradicionales —que requieren extraer tejido del tumor mediante procedimientos invasivos—, Sentinel™ necesita solo una muestra de sangre. El proceso es rápido, menos costoso y puede repetirse con frecuencia para monitorizar la evolución del paciente.
El test está enfocado en cinco tipos de cáncer que representan una carga significativa en el sistema sanitario español: pulmón (el más letal), próstata (el más frecuente en hombres), páncreas (uno de los más agresivos), mama (el más común en mujeres) y colorrectal (segundo en mortalidad). Según los datos presentados por la empresa, la sensibilidad del 80% en etapa I significa que el test identifica correctamente a 8 de cada 10 pacientes con cáncer en fase inicial.
El AUC del 92% —una métrica que va de 0 a 1, donde 1 es perfecto— indica que el test tiene una alta capacidad para distinguir entre casos positivos y negativos. Para contexto, un AUC superior al 90% se considera excelente en diagnóstico médico.
Modelo de negocio: B2B con foco en validación clínica
Flomics no vende directamente a pacientes. Su modelo es business-to-business (B2B): desarrolla y valida los tests, y luego los comercializa a hospitales, laboratorios clínicos y centros de diagnóstico. La empresa también ofrece servicios adicionales en biomarcadores y bioinformática, aprovechando su expertise en análisis de datos genómicos.
Además de la venta de tests, Flomics explora acuerdos de licencia tecnológica con otras empresas del sector. Este modelo permite escalar sin necesidad de construir infraestructura propia de distribución, un enfoque común en biotech donde la validación clínica y regulatoria consume la mayor parte de los recursos.
La empresa ha establecido colaboraciones estratégicas con instituciones clave. Entre ellas, el Biobanco Público de Andalucía, que proporciona muestras biológicas para estudios de validación, y el Hospital Clínic de Barcelona, uno de los centros de referencia en oncología en España. Estas alianzas son fundamentales para generar evidencia clínica robusta, un requisito indispensable para obtener aprobaciones regulatorias y ganar la confianza de los profesionales sanitarios.
Financiación: 1,1 millones para validaciones preclínicas
En marzo de 2024, Flomics cerró una ronda de financiación de 1,1 millones de euros, liderada por un family office estadounidense, junto con Decelera Ventures (aceleradora especializada en healthtech), Histemi Inversiones e Instituto Oncológico Doctor Rosell IOR. Los fondos están destinados a validaciones preclínicas y ensayos clínicos, etapas críticas antes de poder comercializar el test a gran escala.
Según fuentes de la empresa, Flomics está preparando una nueva ronda de financiación para acelerar el desarrollo clínico. Paralelamente, ha lanzado una campaña en Goparity, una plataforma de crowdfunding de impacto, con el objetivo de analizar 1.500 muestras adicionales. Esta estrategia de financiación mixta —combinando inversores institucionales con capital de impacto— refleja el perfil de una startup en fase de validación que busca diversificar sus fuentes de capital.
La empresa también cuenta con el respaldo de la Generalitat de Catalunya a través de tres doctorados industriales, un programa que financia proyectos de I+D en colaboración con universidades. Estos doctorados permiten a Flomics acceder a talento científico de alto nivel mientras avanza en su pipeline de desarrollo.
Reconocimientos y avances recientes
En enero de 2025, Flomics recibió el premio Start 2025 por sus avances en el distrito tecnológico 22@ de Barcelona, un reconocimiento que destaca su contribución a la innovación en el ecosistema local. Ese mismo mes, la empresa presentó resultados de sus estudios en el X Simposio de Biopsia Líquida, un evento de referencia en el sector donde investigadores y empresas comparten los últimos avances en diagnóstico oncológico no invasivo.
Actualmente, Flomics se encuentra en fase de ensayos clínicos avanzados, un paso previo a la comercialización. Estos ensayos son necesarios para demostrar no solo la precisión técnica del test, sino también su utilidad clínica: que su uso mejora los resultados de los pacientes en comparación con los métodos diagnósticos actuales.
El mercado de la biopsia líquida: oportunidad y competencia
El mercado global de biopsia líquida está en plena expansión. Según estimaciones de la industria, podría superar los 10.000 millones de dólares en 2030, impulsado por la creciente demanda de diagnósticos menos invasivos y la presión sobre los sistemas sanitarios para detectar cáncer en fases tempranas, cuando los tratamientos son más efectivos y menos costosos.
Flomics compite en un espacio dominado por empresas estadounidenses con mayor músculo financiero. Guardant Health, líder del sector, cotiza en Nasdaq y ha recaudado más de 1.000 millones de dólares. Su test Guardant360 está aprobado por la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU.) y se usa en más de 10.000 centros médicos. Freenome, otra competidora directa, ha levantado más de 1.100 millones de dólares y está desarrollando tests multicáncer basados en inteligencia artificial.
Frente a estos gigantes, Flomics apuesta por su diferenciación tecnológica —el uso de ARN en lugar de ADN— y su enfoque en el mercado europeo, donde las regulaciones y las necesidades clínicas difieren de las estadounidenses. La empresa también se beneficia de costes operativos más bajos al estar basada en Barcelona, lo que le permite ser más competitiva en precio sin sacrificar calidad.
Desafíos regulatorios y clínicos
El camino hacia la comercialización de un test diagnóstico en Europa pasa por la certificación CE (Conformité Européenne), que exige demostrar seguridad, eficacia y conformidad con estándares técnicos. Para tests de diagnóstico in vitro como Sentinel™, el proceso incluye estudios clínicos multicéntricos, validaciones analíticas y auditorías de calidad.
Flomics debe demostrar que su test no solo detecta cáncer con alta precisión, sino que su uso en la práctica clínica aporta valor real: reduce diagnósticos tardíos, mejora la supervivencia o disminuye costes sanitarios. Esto requiere estudios prospectivos con miles de pacientes, un proceso que puede llevar años y consumir millones de euros.
Otro desafío es la adopción por parte de los profesionales sanitarios. Los oncólogos y patólogos están acostumbrados a biopsias tradicionales y pruebas de imagen. Convencerles de que un test sanguíneo puede ser igual o más fiable requiere no solo evidencia científica, sino también formación, soporte técnico y casos de éxito documentados.
Perspectivas: de la validación a la escala
Si Flomics logra completar sus ensayos clínicos con resultados positivos y obtiene la certificación CE, el siguiente paso será escalar la producción y distribución. Esto podría implicar alianzas con grandes laboratorios clínicos o empresas farmacéuticas interesadas en integrar el test en sus programas de diagnóstico.
La empresa también podría explorar mercados internacionales más allá de Europa, aunque esto requeriría adaptarse a regulaciones locales. En América Latina, por ejemplo, la demanda de tecnologías de diagnóstico asequibles es alta, pero los sistemas de reembolso y las infraestructuras sanitarias varían significativamente entre países.
A largo plazo, Flomics podría ampliar su portfolio más allá de los cinco cánceres actuales. La tecnología de análisis de ARN es aplicable a otras enfermedades, desde trastornos cardiovasculares hasta enfermedades neurodegenerativas. Sin embargo, cada nueva indicación requiere estudios clínicos específicos, lo que implica tiempo y capital adicional.
Por ahora, la prioridad es clara: validar Sentinel™, obtener las aprobaciones necesarias y demostrar que la biopsia líquida basada en ARN puede convertirse en una herramienta estándar en la detección temprana del cáncer. Si lo consigue, Flomics no solo habrá construido una empresa viable, sino que habrá contribuido a salvar vidas.