De una idea universitaria rechazada a procesar el 40% del e-commerce sueco: la historia de la fintech que cambió la forma de pagar online
El banco que nació de una idea universitaria rechazada
En 2005, tres estudiantes de la Escuela de Economía de Estocolmo presentaron su proyecto de fin de carrera: una plataforma que permitiría comprar online y pagar después, sin necesidad de tarjeta de crédito. La recepción fue poco entusiasta. Dos décadas después, Klarna procesa el 40% de todas las ventas de comercio electrónico en Suecia y opera en más de 20 países, con más de 5.000 empleados.
Sebastian Siemiatkowski, Niklas Adalberth y Victor Jacobsson fundaron Klarna en Estocolmo con una premisa simple pero potente: eliminar la fricción en las compras online. En un momento en que las tarjetas de crédito dominaban el comercio electrónico y muchos consumidores desconfiaban de introducir sus datos bancarios en internet, propusieron un modelo alternativo. El comprador recibe el producto primero y paga después, mientras que el comercio cobra de inmediato. Klarna asume el riesgo crediticio.
Lo que comenzó como un comparador de préstamos evolucionó hacia el modelo Buy Now, Pay Later (BNPL, o «compra ahora, paga después») en 2012, justo cuando el comercio electrónico experimentaba un crecimiento exponencial en Europa. La apuesta resultó acertada: en 2016, el ministro sueco de innovación designó a Klarna como uno de los «cinco unicornios» del país, junto a Spotify, Mojang, Skype y King.
Cómo funciona el modelo BNPL de Klarna
El sistema de Klarna se integra directamente en las tiendas online como una opción de pago adicional. Cuando un usuario selecciona Klarna en el checkout, la plataforma realiza una evaluación crediticia instantánea mediante algoritmos de inteligencia artificial. Si se aprueba la compra, el usuario puede elegir entre varias modalidades de pago.
La opción más popular permite pagar en un plazo de 30 días sin intereses ni comisiones. Para compras de mayor importe, Klarna ofrece planes de financiación a plazos, generalmente divididos en tres o cuatro cuotas mensuales. En estos casos, dependiendo del país y del acuerdo con el comercio, pueden aplicarse intereses.
Desde la perspectiva del comercio, Klarna actúa como intermediario financiero. El vendedor recibe el pago completo de forma inmediata, independientemente de cuándo pague el cliente final. Esta garantía de cobro elimina el riesgo de impago para el comercio, que paga a Klarna una comisión por transacción que oscila entre el 3% y el 6% del importe de la venta.
En 2017, Klarna dio un paso estratégico al obtener una licencia bancaria en Suecia. Este movimiento regulatorio le permitió ofrecer servicios financieros completos y fortaleció su posición en un mercado cada vez más vigilado por los reguladores europeos, preocupados por el endeudamiento de los consumidores a través de plataformas BNPL.
La expansión europea y el salto a Estados Unidos
El crecimiento de Klarna ha sido metódico pero agresivo. En 2010, apenas cinco años después de su fundación, la empresa ya operaba en Noruega, Finlandia, Dinamarca, Alemania y los Países Bajos. Ese año, sus ingresos aumentaron más del 80%, alcanzando los 54 millones de dólares. En 2012 llegó a Austria, consolidando su presencia en el mercado de habla alemana.
La adquisición de SOFORT AG en 2014 marcó un punto de inflexión. Esta empresa alemana de pagos online aportó tecnología complementaria y una base de clientes establecida en Europa Central. Tras la operación, la compañía pasó a denominarse Grupo Klarna, reflejando su estructura más compleja y su alcance geográfico ampliado.
El mercado estadounidense llegó en 2019, un movimiento que coincidió con el auge del BNPL en Norteamérica. Allí, Klarna se enfrentó a competidores locales como Affirm y a la australiana Afterpay, que ya había ganado tracción entre los millennials y la Generación Z. La estrategia de Klarna en Estados Unidos se centró en asociaciones con grandes retailers y en su aplicación móvil, diseñada con una interfaz que prioriza la experiencia en smartphone.
En España, Klarna estableció su sede central en Madrid y ha expandido gradualmente su presencia, compitiendo con actores locales como Scalapay. Recientemente, la compañía ha anunciado el lanzamiento de una aplicación de compras potenciada con inteligencia artificial en el mercado español, así como una alianza estratégica con Amazon.
El respaldo de Silicon Valley y la montaña rusa de la valoración
Desde sus primeros años, Klarna atrajo la atención de inversores de primer nivel. En 2007, Investment AB Öresund realizó la primera inversión significativa. Tres años después, Sequoia Capital, el legendario fondo de capital riesgo de San Francisco conocido por apostar temprano por Google, Apple y WhatsApp, entró en el capital de la compañía.
En 2011, General Atlantic lideró una ronda de financiación de 155 millones de dólares junto con DST Global, el fondo ruso que había invertido en Facebook y Twitter. Esta inyección de capital permitió a Klarna acelerar su expansión internacional y desarrollar su tecnología de scoring crediticio basada en inteligencia artificial.
Para 2016, la valoración de Klarna superaba los 2.000 millones de euros, consolidando su estatus de unicornio. El pico llegó en 2021, cuando la empresa alcanzó una valoración de 45.000 millones de euros, convirtiéndose en una de las fintech más valiosas de Europa. Sin embargo, el cambio de ciclo económico en 2022, con la subida de tipos de interés y el enfriamiento del mercado tecnológico, impactó duramente en su valoración.
A pesar de la corrección, Klarna ha mantenido su posición como líder del sector BNPL en Europa. Según informaciones recientes, la compañía se prepara para salir a bolsa, un movimiento que podría generar recompensas millonarias para sus 15 principales inversores, según ha reportado Business Insider España.
El equipo detrás del gigante sueco
De los tres fundadores, Sebastian Siemiatkowski permanece como CEO de la compañía, liderando la estrategia global desde Estocolmo. Niklas Adalberth, por su parte, ha diversificado sus intereses. En una entrevista con La Vanguardia en mayo de 2024, Adalberth explicó su vinculación con Barcelona a través de Norrsken, una fundación que apoya startups de impacto social. «Queremos crear un ecosistema donde el emprendimiento tenga propósito más allá del beneficio económico», declaró.
La plantilla de Klarna ha crecido exponencialmente. De los 1.600 empleados iniciales concentrados principalmente en la sede de Estocolmo, la compañía pasó a contar con aproximadamente 5.000 trabajadores distribuidos en sus oficinas internacionales. Esta expansión de personal ha ido acompañada de una apuesta por la diversidad geográfica y la descentralización de equipos técnicos.
Más allá del BNPL: la exploración de nuevos territorios
Klarna no se ha conformado con dominar el segmento BNPL. La compañía ha explorado la integración de criptomonedas en su plataforma, según informó Bitcoin News. Aunque los detalles específicos de esta iniciativa no se han hecho públicos, el movimiento señala una voluntad de adaptarse a las nuevas formas de pago digital que emergen en el mercado.
La aplicación móvil de Klarna ha evolucionado de ser una simple herramienta de gestión de pagos a convertirse en una plataforma de compras completa. Los usuarios pueden descubrir productos, comparar precios entre diferentes retailers y recibir recomendaciones personalizadas mediante algoritmos de inteligencia artificial. Esta estrategia busca aumentar el engagement y convertir a Klarna en el punto de partida de las compras online, no solo en el método de pago.
Los desafíos del modelo BNPL
El éxito de Klarna ha venido acompañado de un escrutinio creciente por parte de reguladores y organizaciones de consumidores. El modelo BNPL, aunque elimina las barreras de entrada al crédito, también facilita el endeudamiento, especialmente entre consumidores jóvenes con menor educación financiera.
En Reino Unido, la Financial Conduct Authority (FCA) ha propuesto regular el sector BNPL de forma similar a otros productos crediticios, exigiendo evaluaciones de solvencia más rigurosas. En Estados Unidos, la Consumer Financial Protection Bureau ha iniciado investigaciones sobre las prácticas de las principales plataformas BNPL, incluida Klarna.
La competencia también se ha intensificado. Afterpay fue adquirida por Square (ahora Block) en 2021 por 29.000 millones de dólares. PayPal lanzó su propio servicio BNPL. Apple introdujo Apple Pay Later. Los gigantes tecnológicos y financieros han validado el modelo, pero también han fragmentado el mercado.
Para Klarna, el reto consiste en mantener su ventaja competitiva en un entorno donde la tecnología de scoring crediticio se ha commoditizado y donde los márgenes se comprimen por la presión competitiva. La licencia bancaria sueca le otorga flexibilidad regulatoria, pero también le somete a requisitos de capital más estrictos que sus competidores no bancarios.
El futuro de Klarna en un mercado en transformación
La posible salida a bolsa de Klarna representaría un test definitivo para el modelo BNPL. Los inversores públicos evaluarán no solo el crecimiento de la compañía, sino su capacidad para generar beneficios sostenibles en un entorno de tipos de interés más altos, donde el coste de financiación aumenta y los consumidores reducen el gasto discrecional.
La integración con Amazon, uno de los mayores retailers online del mundo, podría ser un catalizador importante. Sin embargo, Amazon también ha desarrollado sus propias soluciones de financiación, lo que plantea interrogantes sobre la naturaleza y profundidad de la asociación.
En España y otros mercados europeos, Klarna se enfrenta al reto de adaptar su propuesta a consumidores con diferentes hábitos de pago y niveles de penetración del comercio electrónico. La aplicación potenciada con inteligencia artificial busca diferenciarse mediante la personalización, pero su éxito dependerá de la capacidad de Klarna para generar valor más allá de la mera facilitación del pago.
Veinte años después de aquella presentación universitaria poco entusiasta, Klarna ha demostrado que el modelo BNPL responde a una necesidad real del mercado. La pregunta ahora es si puede evolucionar de ser un facilitador de pagos a convertirse en una plataforma financiera integral, manteniendo la confianza de consumidores, comercios y reguladores en un equilibrio cada vez más complejo.