La startup valenciana que convierte imágenes médicas en diagnósticos cuantitativos para oncología y neurología
Cuando un médico sospecha de un tumor, la biopsia ha sido durante décadas el estándar de oro: extraer tejido del paciente, analizarlo en laboratorio y esperar días por los resultados. Pero ¿y si las imágenes médicas que ya se toman rutinariamente pudieran revelar esa información sin necesidad de procedimientos invasivos? Esa es la apuesta de Quibim, una startup valenciana que está transformando resonancias magnéticas, tomografías y PET en fuentes de datos cuantitativos para diagnósticos más precisos y tempranos.
La compañía ha desarrollado una plataforma en la nube que utiliza inteligencia artificial y radiómica (el análisis cuantitativo de características en imágenes médicas) para extraer biomarcadores que ayudan a detectar y monitorizar enfermedades como el cáncer de próstata, tumores hepáticos o patologías neurológicas. Con más de 150 sitios clínicos y farmacéuticos utilizando sus herramientas en todo el mundo, Quibim se ha posicionado como referente europeo en un sector donde la precisión diagnóstica puede marcar la diferencia entre un tratamiento a tiempo y uno tardío.
Del laboratorio universitario al mercado global
Quibim nació como spin-off en Valencia, surgida del entorno académico y de investigación de la ciudad. Aunque la compañía no ha hecho públicos los nombres de sus fundadores ni el año exacto de constitución, su trayectoria refleja el camino típico de las startups deeptech: años de desarrollo tecnológico antes de alcanzar tracción comercial, y una apuesta por la validación científica y regulatoria como base para la expansión.
La empresa se ha centrado desde sus inicios en un nicho específico dentro de la inteligencia artificial aplicada a la salud: no busca reemplazar al radiólogo, sino dotarle de herramientas cuantitativas que complementen su criterio clínico. Mientras muchas soluciones de IA médica se enfocan en detectar anomalías visuales en imágenes, Quibim va un paso más allá al extraer datos numéricos sobre características del tejido que no son visibles a simple vista, incluso para un especialista experimentado.
¿Qué hace exactamente Quibim?
La propuesta de valor de Quibim se articula en torno a tres productos principales, todos basados en su plataforma cloud QP-Insights, que gestiona, almacena y procesa imágenes médicas de diferentes modalidades (resonancia magnética, tomografía computarizada, PET).
QP-Prostate es su producto estrella y el primero en obtener aprobaciones regulatorias de la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos), la Unión Europea y el Reino Unido. Esta herramienta analiza resonancias magnéticas de próstata para detectar lesiones sospechosas de cáncer, cuantificar su agresividad y ayudar a decidir si es necesaria una biopsia. El sistema genera mapas de probabilidad que señalan las zonas de mayor riesgo, permitiendo biopsias más dirigidas y reduciendo procedimientos innecesarios en pacientes con lesiones benignas.
QP-Liver, lanzado recientemente, aplica el mismo enfoque al hígado. La herramienta automatiza la extracción de biomarcadores cuantitativos en imágenes de tumores hepáticos, facilitando el seguimiento de la respuesta al tratamiento en ensayos clínicos y en la práctica clínica. En oncología, donde medir con precisión si un tumor crece, se estabiliza o reduce es crucial para ajustar terapias, este tipo de análisis cuantitativo aporta objetividad frente a la evaluación visual tradicional.
QP-Insights es la plataforma base que utilizan principalmente compañías farmacéuticas y organizaciones de investigación clínica (CRO, por sus siglas en inglés) para gestionar estudios multicéntricos. Permite centralizar imágenes de diferentes hospitales, aplicar algoritmos de IA para extraer biomarcadores y generar informes estandarizados. La plataforma es agnóstica respecto a órganos y tipos de tumor, lo que significa que puede adaptarse a diferentes patologías según las necesidades del estudio.
Todas estas soluciones están certificadas bajo la norma ISO 27001, que garantiza la seguridad de la información, un requisito indispensable cuando se manejan datos sensibles de pacientes.
El modelo de negocio: SaaS para el sector salud
Quibim opera bajo un modelo Software as a Service (SaaS, software como servicio) dirigido al mercado B2B (business-to-business, empresa a empresa). Sus clientes principales son hospitales, centros de investigación clínica y, especialmente, compañías farmacéuticas que desarrollan nuevos fármacos oncológicos o neurológicos.
En el caso de las farmacéuticas, la plataforma de Quibim se integra en ensayos clínicos para medir de forma objetiva la eficacia de tratamientos experimentales. Por ejemplo, en un estudio de fase II de un nuevo fármaco contra el cáncer de hígado, QP-Liver puede cuantificar cambios milimétricos en el tamaño y características del tumor que serían difíciles de apreciar mediante evaluación visual estándar. Esta precisión no solo mejora la calidad de los datos del ensayo, sino que puede acelerar la aprobación regulatoria al proporcionar evidencia más robusta.
Para hospitales, el modelo suele basarse en licencias de uso de las herramientas diagnósticas como QP-Prostate, que se integran en el flujo de trabajo radiológico. El hospital paga por el acceso a la plataforma y por el procesamiento de cada caso clínico, similar a como funcionan otros servicios de diagnóstico por imagen avanzados.
La compañía no ha hecho públicas cifras de facturación ni número de clientes específicos, pero el dato de más de 150 sitios utilizando sus productos globalmente indica una adopción significativa, especialmente considerando los largos ciclos de venta y validación que caracterizan al sector sanitario.
Financiación y crecimiento
Quibim anunció recientemente una ronda de inversión de 50 millones de dólares destinada a expandir su cartera de productos, acelerar el desarrollo de nuevas capacidades de inteligencia artificial y crecer en mercados internacionales. Aunque la compañía no ha revelado públicamente los nombres de los inversores participantes ni la fecha exacta de cierre, esta cifra representa una de las mayores rondas en el sector healthtech español y refleja la confianza del mercado en su tecnología.
Este capital permitirá a Quibim ampliar su equipo de ingenieros y científicos de datos, desarrollar nuevas herramientas para otras patologías (la plataforma ya trabaja en oncología, neurología e inmunología) y reforzar su presencia comercial en Estados Unidos y Asia, mercados clave para el crecimiento en tecnología médica.
Innovación reciente: IA que evalúa la calidad de las imágenes
Uno de los desarrollos más interesantes de Quibim es un sistema de inteligencia artificial que evalúa automáticamente la calidad de las imágenes médicas antes de procesarlas. Este avance, integrado en QP-Prostate, resuelve un problema crítico: no todas las resonancias magnéticas tienen la misma calidad técnica, y una imagen de baja resolución o con artefactos puede llevar a diagnósticos erróneos.
El algoritmo analiza parámetros como la resolución espacial, el contraste, la presencia de ruido o movimientos del paciente durante la adquisición, y genera una puntuación de calidad. Si la imagen no cumple los estándares mínimos, el sistema alerta al radiólogo antes de proceder con el análisis diagnóstico, evitando falsos positivos o negativos derivados de problemas técnicos.
Esta funcionalidad es especialmente valiosa en estudios multicéntricos, donde diferentes hospitales utilizan equipos de distintos fabricantes y protocolos de adquisición variados. Estandarizar la calidad de entrada mejora la fiabilidad de los resultados y facilita la comparación de datos entre centros.
Colaboración pública: IA para el cáncer de mama en Valencia
Más allá de su actividad comercial, Quibim participa en proyectos de investigación con instituciones públicas. Recientemente, la compañía se ha unido al Ayuntamiento de Valencia y la Generalitat Valenciana en una iniciativa para desarrollar herramientas de inteligencia artificial aplicadas al diagnóstico y tratamiento del cáncer de mama.
Este tipo de colaboraciones público-privadas son habituales en el ecosistema healthtech europeo, donde las startups aportan capacidad tecnológica y las instituciones sanitarias proporcionan acceso a datos clínicos y validación en entornos reales. Para Quibim, estos proyectos no solo generan conocimiento científico, sino que también fortalecen su posicionamiento como partner tecnológico de referencia en el sistema de salud español.
¿Por qué Quibim es diferente?
El mercado de inteligencia artificial aplicada a imágenes médicas está saturado de startups que prometen revolucionar el diagnóstico. ¿Qué distingue a Quibim?
Primero, su enfoque en la cuantificación frente a la simple detección. Mientras muchas soluciones se limitan a señalar «aquí hay algo sospechoso», Quibim extrae métricas numéricas sobre características del tejido que permiten monitorizar la evolución de la enfermedad con precisión milimétrica. Esto es especialmente valioso en oncología, donde pequeños cambios en el tamaño o la densidad de un tumor pueden indicar si un tratamiento está funcionando.
Segundo, su validación regulatoria. Obtener la aprobación de la FDA no es trivial: requiere demostrar con estudios clínicos rigurosos que el software es seguro y efectivo. Que QP-Prostate cuente con este sello, además de las certificaciones europea y británica, le da credibilidad frente a hospitales y farmacéuticas que no pueden permitirse trabajar con herramientas no validadas.
Tercero, su especialización en el mercado farmacéutico. Muchas startups de IA médica se centran exclusivamente en hospitales, pero Quibim ha construido una propuesta de valor específica para ensayos clínicos, un mercado menos visible pero con presupuestos significativos y necesidades técnicas muy exigentes.
Los retos de escalar en healthtech
A pesar de su tracción, Quibim enfrenta desafíos típicos de las startups de tecnología médica. El primero es la velocidad de adopción: los hospitales son organizaciones complejas con procesos de compra lentos y resistencia al cambio. Convencer a un departamento de radiología de integrar una nueva herramienta en su flujo de trabajo puede llevar años, incluso cuando la evidencia científica es sólida.
El segundo es la competencia internacional. Empresas estadounidenses y asiáticas con mayor músculo financiero están desarrollando soluciones similares, y el mercado de IA médica se está consolidando rápidamente. Mantener la ventaja tecnológica requiere inversión constante en I+D y capacidad para atraer talento especializado en un mercado laboral muy competitivo.
El tercero es regulatorio. Cada nuevo producto o indicación clínica requiere aprobaciones específicas, lo que ralentiza la expansión de la cartera. Además, las normativas sobre IA médica están evolucionando rápidamente en Europa y Estados Unidos, y las empresas deben adaptarse a requisitos cada vez más estrictos sobre transparencia algorítmica y gestión de sesgos.
Perspectivas de futuro
Con la reciente ronda de financiación, Quibim tiene recursos para acelerar su crecimiento en los próximos años. La compañía ha señalado que priorizará el desarrollo de nuevas herramientas para otras patologías, aprovechando que su plataforma base es agnóstica respecto a órganos y tipos de enfermedad.
El mercado global de IA aplicada a imágenes médicas se estima en varios miles de millones de dólares y crece a doble dígito anualmente, impulsado por el envejecimiento de la población, el aumento de enfermedades crónicas y la presión sobre los sistemas sanitarios para mejorar la eficiencia diagnóstica. Dentro de este contexto, las soluciones que demuestren valor clínico real y superen las barreras regulatorias tienen potencial para convertirse en estándares de práctica.
Para Quibim, el éxito a largo plazo dependerá de su capacidad para mantener el ritmo de innovación, expandirse geográficamente sin perder calidad en el servicio, y construir relaciones sólidas con los grandes actores del sector farmacéutico y hospitalario. La apuesta por las «biopsias virtuales» es ambiciosa, pero si la tecnología cumple su promesa, podría cambiar la forma en que se diagnostican y tratan algunas de las enfermedades más prevalentes del siglo XXI.