La startup catalana resuelve uno de los grandes retos de las terapias génicas con su tecnología de empalme de proteínas y apunta al mercado global.
SpliceBio (splice.bio) acaba de protagonizar un momento histórico para la biotecnología española: ha cerrado una ronda de 110 millones de euros, la mayor financiación biotech en la historia del país. Pero lo fascinante no es solo la cifra, sino el problema que están resolviendo desde su laboratorio en el Parc Científic de Barcelona.
El Problema de las Terapias Génicas: Cuando el Paquete No Cabe en el Buzón
Imagina que tienes un regalo demasiado grande para el buzón. Ese es exactamente el problema al que se enfrentan las terapias génicas actuales. Los vectores adenoasociados (AAV) —los «camiones de reparto» que transportan material genético a las células— tienen una capacidad limitada. Y resulta que muchos genes terapéuticos prometedores son simplemente demasiado grandes para caber en ellos.
Lo que me parece particularmente ingenioso de SpliceBio es cómo han resuelto este rompecabezas: su plataforma de empalme de proteínas basada en inteínas divide el gen terapéutico en dos partes, las transporta por separado mediante AAV y las une una vez llegan al órgano objetivo. Es como enviar un mueble de IKEA desmontado y montarlo en el destino final.
Su primer programa clínico, SB007, está dirigido a la enfermedad de Stargardt, una afección degenerativa que produce ceguera y para la que no existe actualmente ningún tratamiento. Aproximadamente 180.000 pacientes en Europa y Estados Unidos conviven con esta enfermedad sin opciones terapéuticas. El ensayo clínico fase I/II, denominado «Astra», ya está en marcha en Estados Unidos y Reino Unido, y pronto se extenderá a Europa.
Desde Princeton a Barcelona: Una Historia de Ciencia de Primera Liga
La historia de SpliceBio comienza hace más de una década en los laboratorios de la Universidad de Princeton, bajo el liderazgo del profesor Tom Muir, un pionero mundial en modificación de proteínas. La investigación que germinaría en esta startup fue cultivada durante años en el ecosistema académico estadounidense antes de cruzar el Atlántico.
Miquel Vila-Perelló, cofundador y CEO, es el motor detrás de este proyecto. Licenciado en Química por la Universidad de Barcelona, lleva más de dos décadas dedicado a la ingeniería de proteínas para desarrollo terapéutico, con más de 23 artículos revisados por pares y múltiples patentes concedidas. Junto a la cofundadora Silvia Frutos Domínguez, Vila-Perelló ha construido un equipo de más de 40 profesionales desde su sede en el Parc Científic de Barcelona.
Lo que encuentro relevante es cómo SpliceBio representa un caso poco común en el ecosistema español: una empresa que nace de investigación académica de élite mundial y que ha logrado escalar hasta competir con las grandes biotech internacionales, sin perder su base en Barcelona.
El Respaldo de los Grandes Nombres
La ronda Serie B de junio de 2025 ha estado liderada por EQT Life Sciences y Sanofi Ventures, con la participación del Roche Venture Fund y la reinversión de todos los inversores previos: New Enterprise Associates, UCB Ventures, Ysios Capital, Gilde Healthcare, Novartis Venture Fund y Asabys Partners. Cuando gigantes como Sanofi, Roche y Novartis ponen dinero sobre la mesa, no es por casualidad.
Modelo de Negocio: Del Laboratorio a la Clínica
SpliceBio opera en un modelo clásico de biotecnología terapéutica: descubrimiento, desarrollo y comercialización de terapias génicas. Están en la fase más crítica del desarrollo de cualquier biotech: la fase clínica. El ensayo Astra determinará si su tecnología funciona en humanos tal como lo hace en el laboratorio.
Desde mi perspectiva, el aspecto más interesante de su estrategia es la versatilidad de su plataforma. No están apostando todo a una única indicación, sino que han desarrollado una tecnología que potencialmente puede aplicarse a múltiples enfermedades hereditarias que requieren genes terapéuticos grandes. Esta modularidad es lo que diferencia una plataforma tecnológica valiosa de un producto aislado.
El modelo de ingresos, como es habitual en biotech en fase clínica, está aún por materializarse. La empresa se encuentra en esa etapa crucial donde la valoración se basa en el potencial científico y la solidez de los datos preclínicos y clínicos tempranos, más que en ventas actuales.
Barcelona como Epicentro Biotech: Un Ecosistema en Ascenso
SpliceBio no opera en el vacío. La empresa forma parte de un ecosistema biotech catalán que está viviendo un momento de efervescencia. El sector biotech español captó 227 millones de euros en el primer semestre de 2025, y Barcelona se ha posicionado como el hub principal de esta actividad inversora.
Lo que me llama la atención es cómo el ecosistema ha madurado: ya no se trata solo de startups prometedoras, sino de empresas que están cerrando rondas de cien millones y compitiendo de tú a tú con biotech europeas y estadounidenses. El hecho de que SpliceBio haya logrado atraer a inversores internacionales de primera línea dice mucho sobre la credibilidad que está ganando Barcelona en el mapa global de la biotecnología.
El Factor Talento y Capital
La presencia de fondos españoles especializados como Ysios Capital (que invirtió 16 millones desde su entrada en 2020) y Asabys Partners demuestra que también hay músculo financiero local capaz de respaldar proyectos de largo recorrido. Estos fondos no solo aportan capital, sino conocimiento sectorial y una red de contactos que resulta vital para navegar el complejo mundo regulatorio de las terapias génicas.
La Ventaja Competitiva: Tecnología Versátil en un Mercado Hambriento
El mercado de terapias génicas está experimentando un crecimiento exponencial, pero también enfrenta desafíos técnicos significativos. La tecnología de empalme de proteínas de SpliceBio aborda directamente una de las limitaciones más frustrantes del campo: la restricción de tamaño de los AAV.
Mientras otras compañías biotech se centran en modificar los vectores virales o buscar alternativas de transporte, SpliceBio ha tomado un camino diferente: adaptar la carga genética al vehículo disponible. Es una estrategia que podría tener aplicaciones en decenas de enfermedades genéticas que actualmente están fuera del alcance de las terapias génicas convencionales.
Desde mi análisis, lo que posiciona a SpliceBio de manera única es que su plataforma no es un producto de un solo uso. Es una tecnología habilitadora que podría desbloquear tratamientos para múltiples condiciones. Eso es exactamente lo que buscan los grandes inversores farmacéuticos: plataformas escalables con potencial de pipeline múltiple.
Mirando al Futuro: De Barcelona al Mundo
Los resultados del ensayo Astra serán determinantes. Si SB007 demuestra eficacia y seguridad en humanos, SpliceBio no solo habrá desarrollado un tratamiento para la enfermedad de Stargardt, sino que habrá validado una plataforma tecnológica con implicaciones mucho más amplias.
Lo fascinante de este momento es que estamos viendo cómo una startup española no solo compite, sino que lidera en un campo donde tradicionalmente han dominado Estados Unidos y el norte de Europa. Con 110 millones en el banco y una tecnología diferenciadora, SpliceBio tiene la pista despejada para los próximos años.
Mi intuición me dice que veremos más anuncios de esta compañía pronto. Cuando una biotech cierra la mayor ronda de su historia y tiene inversores del calibre de Sanofi y Roche respaldándola, no es solo dinero lo que está en juego: es una apuesta estratégica a largo plazo. Y en biotecnología, esas apuestas suelen tener desenlaces muy interesantes.