De criar gusanos en casa a una planta de 110 millones de euros que producirá 100.000 toneladas anuales de proteínas, biofertilizantes y quitosano
En una nave industrial de Salamanca, millones de gusanos de la harina se alimentan, crecen y se reproducen bajo condiciones controladas. No es una escena de película de terror: es el núcleo de Tebrio, la empresa española de biotecnología que está construyendo la granja de insectos más grande del mundo. Un proyecto de 110 millones de euros que promete transformar residuos orgánicos en proteínas de alta calidad, biofertilizantes y materiales para la industria farmacéutica.
Lo que comenzó en 2014 como un experimento doméstico de dos emprendedores castellanoleoneses se ha convertido en una de las apuestas industriales más ambiciosas del sector agroalimentario europeo. Tebrio no solo cría insectos: está redefiniendo cómo producimos alimentos en un planeta con recursos limitados.
Del salón de casa a 90.000 metros cuadrados
Adriana Casillas y Sabas de Diego fundaron Tebrio en 2014 con una idea aparentemente simple: criar Tenebrio molitor (el gusano de la harina común) a escala industrial. Los primeros ejemplares se reprodujeron en su propia casa, en un proyecto que combinaba biología, ingeniería y una visión clara del futuro de la alimentación.
Doce años después, la empresa ha pasado de aquellos contenedores caseros a diseñar una planta de 90.000 metros cuadrados en Salamanca. Cuando esté completada en 2028, producirá más de 100.000 toneladas anuales de productos derivados de insectos. La primera fase de construcción finalizará a finales de 2025, según confirmó la compañía en 2024.
Casillas, como CEO, lidera la estrategia comercial y de expansión. De Diego, en su rol de CTO (Chief Technology Officer, director de tecnología), supervisa el desarrollo de los sistemas de cría automatizados que permiten escalar la producción sin perder control sobre las condiciones ambientales. Ambos perfiles —uno orientado al negocio, otro a la tecnología— han resultado clave para atraer inversión y credibilidad en un sector todavía emergente en Europa.
¿Qué produce exactamente Tebrio?
Tebrio no vende gusanos directamente al consumidor final. Su modelo de negocio se basa en tres líneas de productos industriales derivados del Tenebrio molitor:
Proteínas para alimentación animal
El producto estrella son las proteínas de alta calidad destinadas a la acuicultura (piscifactorías) y a la alimentación de mascotas. Los gusanos de la harina contienen entre un 50% y un 70% de proteína en peso seco, con un perfil de aminoácidos comparable al de la harina de pescado, el ingrediente tradicional en piensos para salmón, trucha y dorada.
La ventaja competitiva frente a la harina de pescado es doble: sostenibilidad (no depende de la sobrepesca) y trazabilidad (se produce en instalaciones controladas, sin contaminantes marinos como microplásticos o metales pesados). Además, la Unión Europea aprobó en 2021 el uso de proteínas de insectos en alimentación animal, abriendo un mercado regulado de miles de millones de euros.
Biofertilizantes orgánicos
Los residuos de la cría de insectos —principalmente el frass, una mezcla de excrementos y restos de muda— se convierten en fertilizantes orgánicos ricos en nitrógeno, fósforo y quitina. Este último compuesto actúa como bioestimulante, mejorando la resistencia de las plantas a plagas y enfermedades.
El frass de Tebrio se comercializa en el sector agrícola como alternativa a los fertilizantes sintéticos, cuya producción es intensiva en energía y genera emisiones de gases de efecto invernadero. La empresa no ha publicado cifras de ventas por línea de producto, pero el mercado europeo de biofertilizantes crece a un ritmo del 11% anual, según datos de la Comisión Europea.
Quitosano para industria farmacéutica y cosmética
El exoesqueleto de los insectos contiene quitina, un polisacárido que, tras procesamiento químico, se transforma en quitosano. Este material tiene aplicaciones en apósitos para heridas (favorece la cicatrización), cápsulas farmacéuticas, cosméticos (agente espesante y antimicrobiano) y bioplásticos biodegradables.
Tradicionalmente, el quitosano se extrae de caparazones de crustáceos (gambas, cangrejos), un subproducto de la industria pesquera. Tebrio ofrece una fuente alternativa, producida en tierra y sin depender de cadenas de suministro marítimas. La compañía no ha detallado qué porcentaje de sus ingresos proviene de esta línea, pero sí ha señalado que el quitosano representa un mercado de alto valor añadido.
El proyecto de 110 millones: la granja más grande del mundo
La nueva planta de Salamanca no es una ampliación: es un salto de escala. Con 90.000 metros cuadrados de superficie, superará en tamaño a las instalaciones de competidores europeos como la francesa Ynsect (que opera una planta de 40.000 metros cuadrados en Amiens) o la holandesa Protix.
La inversión total asciende a 110 millones de euros, financiados mediante una combinación de capital privado y deuda. En marzo de 2024, Tebrio cerró una ronda de financiación de 30 millones de euros liderada por inversores no identificados públicamente. Según declaraciones de la empresa a Europa Press, estos fondos se destinarán a completar la primera fase de construcción y a adquirir equipamiento de automatización.
El calendario previsto es el siguiente:
- Finales de 2025: Finalización de la primera fase, con capacidad para producir decenas de miles de toneladas anuales.
- 2028: Planta completamente operativa, con producción superior a 100.000 toneladas anuales de productos derivados.
La cifra de 100.000 toneladas incluye proteínas, biofertilizantes y quitosano, no solo insectos vivos. Para contexto: la producción mundial de proteína de insectos rondaba las 10.000 toneladas anuales en 2023, según estimaciones de la Asociación Internacional de Plataforma de Insectos (IPIFF). Tebrio, por sí sola, multiplicaría esa cifra por diez.
¿Cómo se cría un insecto a escala industrial?
La cría de Tenebrio molitor no es tan simple como amontonar gusanos en cajas. Requiere control milimétrico de temperatura, humedad, alimentación y ciclos de luz. Tebrio ha desarrollado sistemas automatizados que monitorizan miles de parámetros en tiempo real.
El proceso comienza con la selección genética: la empresa cría líneas de gusanos optimizadas para crecimiento rápido, alta conversión alimentaria (cuánto comen vs. cuánto crecen) y resistencia a enfermedades. Los insectos se alimentan con subproductos agrícolas —salvado de trigo, restos de cereales— que de otro modo acabarían en vertederos o compostaje.
El ciclo de vida del Tenebrio molitor dura entre 10 y 12 semanas desde huevo hasta adulto. Las larvas (los «gusanos» propiamente dichos) se cosechan antes de que se conviertan en pupas, se procesan mediante congelación o secado, y se muelen para obtener harina de insecto. Los adultos reproductores se mantienen en cámaras separadas para garantizar la continuidad del ciclo.
La ventaja de este sistema frente a la ganadería convencional es la eficiencia de conversión: los insectos transforman 2 kilogramos de alimento en 1 kilogramo de proteína, mientras que el ganado vacuno necesita entre 8 y 10 kilogramos de pienso por cada kilogramo de carne. Además, los insectos emiten menos gases de efecto invernadero y requieren menos agua.
Un mercado en crecimiento (pero todavía pequeño)
El sector de proteínas de insectos está en fase de despegue. La Unión Europea autorizó en 2021 el uso de proteínas de insectos en alimentación de aves de corral y cerdos, y en 2023 amplió la normativa para incluir acuicultura. Varios países asiáticos (Tailandia, Vietnam, China) ya producen insectos a gran escala, principalmente para consumo humano directo.
Sin embargo, el mercado europeo sigue siendo reducido. Según IPIFF, la producción europea de proteína de insectos alcanzó las 5.000 toneladas en 2023, frente a los 18 millones de toneladas de harina de soja importada anualmente para piensos. La brecha es enorme, pero también lo es el potencial de crecimiento si los costes de producción bajan y la regulación se estabiliza.
Tebrio compite directamente con empresas como Ynsect (Francia), que ha levantado más de 400 millones de euros en financiación y opera plantas en Francia y Estados Unidos; Protix (Países Bajos), especializada en larvas de mosca soldado negro; y EnviroFlight (Estados Unidos), propiedad de Darling Ingredients, un gigante del procesamiento de subproductos animales.
La diferencia clave de Tebrio es su enfoque en el Tenebrio molitor, un insecto con ciclo de vida más largo que la mosca soldado negro pero con mayor contenido proteico y mejor aceptación regulatoria en Europa. Además, la ubicación en Salamanca le permite acceder a subproductos agrícolas de Castilla y León, una de las principales regiones cerealistas de España.
Los retos por delante
Construir la granja de insectos más grande del mundo no garantiza el éxito comercial. Tebrio enfrenta varios desafíos estructurales:
Coste de producción
La proteína de insectos todavía es más cara que la harina de soja o de pescado. Según estimaciones del sector, el precio ronda los 3-4 euros por kilogramo, frente a 0,50-0,80 euros de la soja. Para competir, Tebrio necesita economías de escala (de ahí la megaplanta) y automatización avanzada que reduzca costes laborales.
Aceptación del mercado
Aunque la regulación europea permite el uso de insectos en piensos, muchos fabricantes de alimentos para mascotas y acuicultura siguen prefiriendo ingredientes tradicionales por inercia o por percepción de riesgo. Tebrio debe invertir en marketing B2B (business-to-business, venta entre empresas) y en estudios que demuestren la equivalencia nutricional de sus productos.
Competencia asiática
Tailandia y China producen insectos a costes mucho más bajos gracias a mano de obra barata y regulaciones menos estrictas. Si la Unión Europea abre las importaciones sin aranceles, las empresas europeas podrían perder competitividad. Tebrio apuesta por la trazabilidad y la calidad como diferenciadores, pero el precio sigue siendo un factor decisivo.
Escalabilidad tecnológica
Pasar de miles a cientos de miles de toneladas anuales implica resolver problemas de ingeniería que ninguna empresa ha enfrentado antes a esta escala. Enfermedades, variaciones en la calidad del alimento, fallos en la automatización: cualquier imprevisto puede retrasar la producción o disparar los costes.
Preguntas Frecuentes
¿Tebrio vende insectos para consumo humano?
No. Actualmente, Tebrio se centra en proteínas para alimentación animal, biofertilizantes y quitosano para uso industrial. La regulación europea permite el consumo humano de Tenebrio molitor desde 2021, pero la empresa no ha anunciado planes en esa dirección.
¿Cuántos empleos generará la nueva planta?
Tebrio no ha publicado cifras oficiales de empleo. Las plantas de insectos suelen ser altamente automatizadas, con equipos reducidos de técnicos y operarios. Se estima que la planta de Salamanca podría generar entre 100 y 200 empleos directos, más puestos indirectos en logística y mantenimiento.
¿Es rentable criar insectos?
Todavía no está claro. Ninguna empresa europea de insectos ha publicado cuentas con beneficios netos sostenidos. El sector está en fase de inversión intensiva, con la expectativa de que la rentabilidad llegue cuando las plantas alcancen plena capacidad y los costes unitarios bajen. Tebrio no ha revelado datos financieros detallados.
¿Qué ventajas tienen los insectos frente a la soja?
Los insectos requieren menos tierra, menos agua y emiten menos gases de efecto invernadero que los cultivos de soja. Además, se pueden alimentar con subproductos agrícolas, cerrando ciclos de residuos. Sin embargo, la soja sigue siendo más barata y tiene una cadena de suministro consolidada a nivel global.
¿Cuándo estará operativa la planta completa?
La primera fase finalizará a finales de 2025. El proyecto completo, con capacidad para más de 100.000 toneladas anuales, estará terminado en 2028 según el calendario anunciado por la empresa.
¿Quiénes son los inversores de Tebrio?
La empresa ha cerrado una ronda de 30 millones de euros en 2024, pero no ha revelado públicamente la identidad de los inversores. Es habitual en el sector que fondos de capital riesgo especializados en agtech (tecnología agrícola) y sostenibilidad lideren este tipo de operaciones.